(…) Una rutina puede
disminuir la toma constante de decisiones y traer orden y estructura a la vida
diaria que de otra forma resultaría un tanto confusa. Una rutina puede, además,
representar seguridad para la persona; así que
1.- En la medida que lo permita
la situación cambiante, hay que tratar de que el enfermo siga haciendo las mismas cosas que pueda realizar hasta el momento
en el que se encuentre, como hacer la cama, ir a por el pan, andar en bici …
¿Por qué? porque el enfermo debe mantener su independencia el mayor tiempo
posible. Esto le permitirá mantener su
autoestima, porque no debemos olvidar que al principio de la enfermedad
sigue siendo autónomo para la mayoría de las tareas, y que sólo necesita una
supervisión
2.- No debemos dar importancia a
sus errores y sí reforzar positivamente sus logros
3.- Es importante que siga haciendo sus actividades, favorecer y
realizar cosas que le resulten agradables. Se debe ir creando una
rutina para realizar las actividades de la vida diaria (tener unos horarios de comida, de levantarse y acostarse, etc.) Esto
facilitará el cuidado cuando avance la enfermedad.
4.- Es fundamental el ejercicio físico, dar largos paseos y fomentar los
hábitos de vida saludables. Por lo tanto, si mantenemos sus rutinas y encima realizamos con el enfermo
actividades atractivas como dar paseos por la playa, el campo… estaremos retrasando la evolución de la enfermedad.
5.- Es importante que tengamos en
cuenta que no todas las personas que padecen Alzheimer evolucionan siguiendo un
mismo patrón, ni viven de igual manera la enfermedad.
La realización de determinadas
acciones durante repetidas veces conseguirá que la persona aprenda mejor dichos movimientos para que llegue a
realizarlos sin necesidad de pensar lo que está haciendo o, en el caso del
Alzheimer, la repetición de estas actividades de manera rutinaria permitirá
que la persona las olvide más tardíamente y así sea lo más autónoma
posible durante más tiempo.
Es importante que permitamos que
nuestro familiar realice las actividades
por sí solo, prestándole la menor ayuda posible. Ésta ha de darse
gradualmente, ya que corremos el riesgo de inutilizar a la persona y hacerla
más dependiente antes de tiempo si no lo hacemos de este modo.
Vía El Taller de Mis Memorias
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