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| Centro de Atención a Personas con Alzheimer (Pontevedra, España) |
El espacio físico donde se mueven las personas diagnosticadas
con alguna demencia, especialmente el Alzheimer, es muy importante y puede
influir en su comportamiento, e incluso en la evolución de la enfermedad. Por ello,
nos pareció importante compartir en nuestro blog algunos fragmentos de este trabajo
sobre arquitectura especializada para el Alzheimer:
“El Alzheimer, entre otras demencias, causa cambios
graduales e irreversibles en el cerebro, que producen efectos físicos y
cognitivos y van reduciendo la capacidad de quienes lo padecen para vivir de manera
independiente.
Por ejemplo, entre otros síntomas, para quienes tienen
Alzheimer el espacio es demasiado grande,
el tiempo puede ser eterno, y las tareas secuenciales son casi imposibles de
realizar.
Si pensamos en una
residencia para personas con Alzheimer, desde el punto de vista
arquitectónico y edilicio habrá que tener en cuenta estos aspectos y las
necesidades que surjan de ellos.
Como primera medida, es importante prestar atención al
tema ya desde la concepción del lugar. El diseño del edificio debe tener como
objetivo lograr la máxima independencia
del enfermo, así como promover su dignidad en un lugar seguro y controlado.
Hay que analizar los problemas comunes a esas
demencias como la perdida de la memoria, la distracción y desorientación en
tiempo y espacio, las dificultades secuenciales, la confusión sobre los sonidos
y objetos de uso diario, y el deterioro del juicio.
1.- La
distribución
Las personas que tienen Alzheimer pueden olvidar dónde
están y cómo llegaron allí. Por eso, el proyecto debe basarse en una planta abierta y sin barreras, con un
circuito pensado para evitar la confusión de los pacientes, y para promover la
independencia y la orientación del enfermo. Por ejemplo, se puede pensar en un
pasillo interior que pase directamente frente a cada habitación, dejando los
lugares comunes como el comedor y la enfermería, en el centro y a la vista
desde cualquier cuarto.
Para facilitar la orientación de los pacientes, se
puede apelar a ciertos detalles que resulten significativos y que los ayude a
desarrollar su movimiento cotidiano. Por ejemplo, "señalizar" cada habitación con algunas pertenencias
del pasado de cada usuario, que lo ayude a identificar que ése es su cuarto.
2.- Los
colores
En ciertos detalles, el uso de colores puede marcar
algunas diferencias. Por ejemplo, en las habitaciones es posible utilizar
llaves de luz que contrasten con la pared, para que puedan ser reconocidas fácilmente.
A la inversa, en los pasillos y áreas centrales lo ideal es que las llaves de
luz no sean contrastantes, para desalentar que se utilicen.
3.- La
seguridad
Este aspecto es fundamental. Algo a tener en cuenta es
instalar ventanas con doble vidrio
templado, que además de brindan mayor seguridad al paciente provean aislación
térmica y acústica.
Es conveniente instalar barandas en los pasillos, las zonas de paso y las escaleras.
Si el edificio tiene jardines o patios, las puertas de acceso a estos espacios pueden ser vidriadas (con vidrio reforzado) y transparentes, para alentar la salida del residente. A la inversa, las puertas de acceso al exterior del edificio deben ser opacas.
Es sumamente importante contar con sistemas inteligente de seguridad,
detectores de humo, alarmas, habilitación de accesos internos y externos con
tarjetas, llamadores en las habitaciones, detección de caídas, monitoreo de los
residentes, circuito cerrado de monitoreo por video y más.
La
calefaccion, por caso,
debe realizarse mediante radiadores,
teniendo en cuenta que muchos pacientes de Alzheimer abren las llaves de gas.
4.- El
equipamiento
El mobiliario debe ser confortable, y diseñado pensando en las características y
necesidades de los pacientes. Por ejemplo, los interiores de los placares
pueden adaptarse para que el enfermo pueda vestirse solo y fácilmente (con
cajones que permitan visualizar el interior, y ordenadores secuenciales de la ropa
según el orden con que se visten).
Es conveniente poner una "luz testigo" en los cuartos indicando donde está el baño
o la puerta de acceso, para que aun despertándose en medio de la noche puedan orientarse.
Los baños no
deben tener barreras, y hay que
equiparlos con barras de seguridad que además de proteger a los pacientes,
favorezcan la autonomía."
Fuente: CEAFA. Puede leer el texto
completo aquí.

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